Comer y vivir. Vivir y comer. Es algo tan esencial que al decirlo parece algo tonto ¿verdad? La nutrición es un factor clave en nuestras vidas, capaz de hacernos sentir mejor o peor según nuestros hábitos de alimentación que tanto afectan al peso, la energía, el sueño y el ánimo positivo o negativo con el que afrontamos el día a día. Y sin embargo, no ha sido hasta las últimas décadas cuándo el asunto ha obtenido notoriedad, sobre todo a raíz de la generalización de ciertos problemas de salud derivados de una mala dieta.

Cada día se pone en duda algún elemento de nuestra dieta como potencial riesgo para la salud (grasas, azúcar, proteínas). Más por políticas económicas y campañas de interés de las empresas que por otra cosas. Buen ejemplo el del aceite, años atrás cancerígeno y, cuándo a la Unión Europea le venía bien por exportaciones, el líquido más sano del mundo con un apodo nuevo: oro líquido. En realidad, no existen alimentos más o menos sanos, sino hábitos más o menos saludables. Nuestro estilo de vida, en ese sentido, es fundamental para inclinar la balanza de un lado o de otro. Estas son algunas de las conclusiones que se desprenden del estudio “Comemos como vivimos”.

La VI edición del Foro Internacional de la Alimentación presentó en la Feria Internacional de la Alimentación y las Bebidas, los resultados de este trabajo de investigación dirigido por Mabel Gracia y Jesus Conteras, catedráticos de Antropología Social de la Universidad de Barcelona y director del Observatorio de la Alimentación. Las conclusiones son el resultado de las entrevistas a 1.030 individuos de entre 6 y 75 años.

¿Porqué comemos peor? …

El estudio desvela algunas pautas que justificarían nuestros malos hábitos alimenticios: el abandono de la tradición culinaria, las preferencias individuales y los mensajes nutricionales (confusos) de difícil cumplimiento son algunas de las claves que explicarían la adopción de dietas poco saludables. De hecho, nueve de cada diez españoles reconoce que sólo come aquello que le gusta, sin intentar seguir una dieta equilibrada.

Las patatas y el helado se nombran como productos favoritos de los españoles, mientras que las verduras, legumbres y pescados (todos ellos especialmente recomendados para una vida saludable) son los menos aceptados. La inmensa mayoría de los entrevistados (77%) reconoce además, que los hábitos alimentarios de la población española han empeorado. 

A pesar de que los españoles ingieren un 10% de calorías menos que hace 10 años, los casos de obesidad no dejan de aumentar. Uno de cada dos adultos tienen exceso de peso y el 14% es obeso. El problema es cada vez más preocupante en los más pequeños, donde el  fenómeno se extiende con rapidez: 16% de los niños entre 6 y 12 años pesa más de lo que debería. 

Nuestro frenético  ritmo de vida…

La falta de tiempo para cocinar y comprar alimentos es uno de los principales motivos que explican por qué comemos peor. Los horarios laborales y el vertiginoso ritmo de vida que llevamos, explicarían en parte, la generalización estos hábitos tan nocivos.

Al carecer de tiempo, tampoco se produce la transmisión de los conocimientos alimentarios y culinarios dentro del hogar que si tuvo lugar en las generaciones anteriores.

El Foro Internacional, propone involucrar tanto al sector privado como al público, para promover patrones de consumo alimentario saludables. Por ejemplo, ente las medidas que considera deseables, estarían la reducción progresiva, por parte de la industria alimentaria, del contenido en grasas, azúcar y sal de los alimentos, la regulación publicitaria, fomentar que los restaurantes ofrezcan menús más sanos, supervisar la comida que ofrecen los centros escolares, o incluir la educación alimentaria como materia de enseñanza en las primeras etapas escolares.

Lunch and Dinner se adapta a la época actual y te ayuda. Cocina tradicional, elaborada a la antigua, cumpliendo con la tendencia del slow cook, vuelta a la tradición, con su sabor y aroma de siempre. Cocinamos para ti, para que tú puedas disfrutar de una alimentación equilibrada, sana, nutritiva, sin tener por ello, que pasarte la vida en la cocina.