Pescadito bueno, sano  y rico. Seguro que durante este recién acabado verano has dado buena cuenta de él. El que más o el que menos, ya sea casa, en un chiringuito de playa o en un restaurante, se ha dado el gusto. Y es que apetece y además es necesario para una alimentación variada, sobre todo con el calor pues es más ligero y abundante en zonas cercanas al mar donde la mayoría emigra para darse un baño y tal y tal.

Y ahora que empieza a llegar el frío no hay que dejarlo de lado. Cierto es que su consumo baja, pues volvemos a las ciudades donde no hay mar cerca y el cuerpo, que quema más grasa para defenderse de las bajas temperaturas, pide pucheros, carnes y platos más contundentes. Una solución ancestral para seguir tomando pescado de todo tipo en casa, de forma fácil y sin el engorro de tener que consumirlo fresco en 1 o 2 días tras su compra, son las conservas. Por eso hoy, para no olvidarnos del pescado, y con motivo del lanzamiento de una nueva línea de conservas en Lunch&Dinner traídas directamente de los mares norteños, hablamos del tema.

El pescado es un producto perecedero y, sin duda, uno de los mas expuestos a la acción de las bacterias. Afortunadamente, hoy los tiempos han cambiado y estamos mucho mas seguros a la hora de consumirlo. No obstante, no conviene olvidar que el pescado en conserva es una forma sana, segura y cómoda de disfrutar de este alimento, ya que podemos saborearlo siempre que nos apetezca, en cualquier momento y en cualquier lugar.

La conservación de los alimentos ha sido una de las obsesiones constantes en la Historia del hombre. Las duras épocas de carestía o las malas cosechas obligaban a las familias a mantener ciertas reservas alimenticias, una necesidad que requería primero encontrar un modo de que los alimentos perecederos resistiesen a la putrefacción durante periodos más prolongados de tiempo.

Un poco de Historia

Ya en el Neolítico, el hombre sabía que el frio servía para conservar alimentos y usaba hielo para tal efecto. También se dio cuenta de que la sal y el aceite no sólo servían para condimentar alimentos, también para conservarlos. Los egipcios, por ejemplo, eran considerados importantes exportadores de pescado ahumado, otro famoso sistema de conservación.

Ya en el siglo XIX Napoleón consideraba que la guerra la ganaban los ejércitos mejor alimentados. Por eso, a raíz de una campaña de Bonaparte para fomentar la investigación en el campo de la conservación, Nicolas Appert descubrió que el aceite era especialmente útil para mantener el pescado. De sus investigaciones nacería el proceso industrial de la “appertizacion”.

Al principio las conservas eran en vidrio; posteriormente, el inglés Peter Durand recurrió a la hojalata para fabricar nuevos envases de conserva. Este material permitía que el pescado durase más tiempo, que la conserva fuera más resistente y que mantuviese todas sus vitaminas ya que la luz no deteriora el producto.

Proceso de conservación

España es uno de los países con mayor industria conservera. La mayoría de los ciudadanos ya están acostumbrados a almacenar en sus casas latas de pescado, tanto para sacar al cocinero de la casa de más de un apuro, como para disfrutarlas cada vez que apetezcan. Gracias a variados procedimientos térmicos, hoy podemos saborear en cualquier momento sardinas, mejillones, atún, berberechos y un largo etcétera de pescados y mariscos.

Ventajas nutritivas

El pescado fresco es muy nutritivo, pero la conserva de pescado también. El proceso industrial no altera la composición nutricional del alimento, por lo que mantiene todas sus vitaminas y minerales intactos. Al no darle la luz al contenido de la lata, los nutrientes fotosensibles (vitaminas A,K, y ácidos fólicos) no se pierden con el paso del tiempo.

En el caso de los pescados azules, como las sardinas o el atún, a la acción beneficiosa que para el organismo suponen los ácidos grasos, hay que añadir las propiedades también cardio saludables que incorpora el acido oleico del aceite que se usa de cobertura. Tanto el omega 3 del pescado azul, como los ácidos grasos del aceite de oliva, permiten prevenir las enfermedades cardiacas.

 

 

Recién traídas del mar del norte, os proponemos nuestra línea de las mejores conservas de mejillón, berberecho, almeja, zamburiña, bonito, pulpo….. Todo un placer para los sentidos. Lunch&Dinner cuida tu paladar y tu salud.