Comer, comemos todos. Nos lo pide el cuerpo y nuestro sentido de la supervivencia. Y sin embargo no reparamos lo suficiente en la importancia de nuestra alimentación. Comer, repito, comemos todos, pero habr ía que añadir que no todos iguales y mucho menos bien. Y además es que no sólo se trata del qué comemos, sino también del cómo lo hacemos. El problema es que si alguien quiere comer bien todos los días sin gastarse una fortuna, debe aprender a cocinar de verdad y después cocinar en sí, lo que requiere muchísimo tiempo que no tenemos.

Entonces… ¿no es posible comer bien en el día a día sin tiempo para cocinar…? Sí, es posible gracias a  Lunch&Dinner, porque somos un concepto innovador que se preocupa de cocinar por ti, y cocinar bien, variado y sano. Cocinamos de forma tradicional sin procesos de frío ni calor en el envasado todos los días. Por algo teneos un premio Sial de París a la innovación. Yes, We can! 

¿Y qué debemos hacer, a parte de pasarnos habitualmente por Lunch&Dinner? Aquí os dejamos algunas claves.

Es básico seguir una dieta saludable –en nuestro caso la dieta mediterránea-, evitar las malas grasas (como las grasas trans) y frecuentar frutas y verduras, no de vez en cuando, sino todos los días. Pero de igual modo es también fundamental cómo comemos: cuanto tiempo dedicamos a comer.

En realidad, el estrés, la ansiedad o el ritmo frenético de nuestras vidas, sobre todo de lunes a viernes, nos conduce a dar la espalda al placer de alimentarnos y comer una buena dieta, y con tranquilidad. En su lugar optamos por picotear algo rápido, sacar el tupper frente a la pantalla del ordenador mientras trabajamos, tomar un bocadillo en el autobús, o incluso en la calle, cuando caminamos.

Esto tiene sus consecuencias. Debemos tomarnos nuestro tiempo para comer, porque como recuerda la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA), hacerlo rápido pasa factura.

El doctor Antonio Villarino, presidente de la SEDCA, explica que comer lleva su tiempo, atajar es contraproducente. En muchos casos, dedicamos a comer apenas diez minutos “una barbaridad”. La comida es un acto que requiere tiempo. “El alimento tiene que masticarse bien para llevarlo triturado al interior del estómago. Cuando llega allí, las enzimas lo atacan, y si lo hacen deprisa y corriendo, no trabajan bien, están incómodas”. Explica el experto.

La rapidez a la hora de alimentarnos produce molestias gástricas. El proceso de ingestión-digestión-absorción debe realizarse de forma pausada y ordenada. “Si alteramos el ritmo de ingesta, tendremos problemas estomacales” aclara Villarino.

Otro mal hábito es que dejamos pasar mucho tiempo entre comida y comida.”Cuando podemos hacerlo, tenemos unos niveles glucémicos tan bajos y tanta hambre que nos comeríamos lo que fuese».

En este sentido, la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación reconoce que los horarios laborales en España obligan, a veces, a retrasar la comida hasta después de la hora habitual.

El doctor Villarino lamenta que algunas personas “hayan bajado los brazos y se hayan rendido”, que buena parte de la población haya tirado la toalla. Alimentarnos no es un placer, es una obligación. El experto recuerda que si no cambiamos este concepto, “no aprenderemos la importancia de ingerir con calma y disfrutar de las comidas».

Desayuna, toma un tentempié a media mañana, come tranquilamente disfrutando del momento, selecciona opciones apetecibles y equilibradas….Lunch&Dinner está ahí, para ayudarte a comer sano y sin estress.