08

Jul 2016

DIETA ATLÁNTICA

Del noroeste de España, no es tan conocida como la mediterránea pero es igualmente cardiosaludable y muy variada, formando parte durante siglos, de la forma de vida de regiones tan importantes en lo gastronómico, como Galicia. Su principal característica es la altísima calidad de las materias primas utilizadas y una elaboración que persigue un cocinado lo más natural posible, controlando además el exceso de grasas y la cocción excesiva, por lo que conserva sus propiedades en mayor medida. Gracias a todo ello, esta dieta puede ser una gran aliada en la prevención de las enfermedades cardiovasculares y la diabetes. 

dieta-atlanticaLa dieta atlántica forma parte de la tradición culinaria de los países bañados por el Atlántico, especialmente en ciertas zonas de Francia, Portugal y España, como Asturias, País Vasco, Cantabria o concretamente Galicia. Este tipo de alimentación se caracteriza por un mayor consumo de proteínas de origen animal, fundamentalmente procedentes de carnes rojas, huevos, lácteos pero también legumbres. Se acompañan de patatas, verduras y frutas, todas ellas cocinadas de manera sencilla y muy precisa, cuidando mucho sus ingredientes.

Más proteínas y menos hidratos, la principal diferencia con la mediterránea

Si en algo se diferencia la dieta atlántica de la mediterránea es que en la primera hay una mayor ingesta de proteínas en detrimento de los hidratos de carbono. Los productos tradicionales de la zona atlántica tienen una importante concentración de ácidos Omega 3, que están en las membranas que protegen nuestras células de la degeneración propia de la edad, y también juegan un papel destacado en la protección cardiovascular.

Lomo bajo de vaca gallega

Las características que definen este tipo de alimentación son:

1. Consumo de tres a cuatro veces por semana de pescados y mariscos (moluscos y crustáceos), que constituyen la gran reserva natural del Atlántico.

2. Se recomienda el consumo de pan elaborado con harinas integrales o de grano entero, y tomar patatas, preferentemente cocida.

3. Consumo alto de frutas y hortalizas. Entre estas últimas destacan el repollo, las berzas, los grelos y las nabizas, aunque también están presentes las judías, pimientos, cebollas, zanahorias, guisantes y ajos. También el uso del aceite de oliva sobre todo para aderezar en crudo.

4. Ingesta diaria de productos lácteos, tanto en forma de leche, como en derivados fermentados con beneficios adicionales.

5. Consumo de carne roja, eso sí, con moderación.

6. Ingesta abundante de líquidos, especialmente agua, aunque no podemos olvidar el vino que se consume siempre con las comidas.

7. Sencillez en la preparación de los platos para mantener la calidad de las materias primas y su valor nutritivo. Las técnicas culinarias más empleadas son la cocción y la plancha ya que mantienen mejor las características sensoriales de las materias primas de la dieta atlántica.

Hasta la próxima, siempre, con Lunch&Dinner.