Metidos ya totalmente en rutina normal, tenemos que volver a cuidar nuestros hábitos alimenticios. Y hay que empezar, por supuesto, por un buen desayuno… ¿o no?

Los expertos nutricionistas, médicos y gurús de la almientación dicen que debemos comer un desayuno consistente y jamás saltarnos esta comida. Necesitamos energía para comenzar el día y es fundamental recargarnos por la mañana. Pero hasta qué punto lo que se dice son mitos o verdades es lo que queremos destripar hoy. Aquí van los 3 principales mitos.

MITO 1: Es mejor tomar un gran desayuno.

Un gran desayuno que sea rico e hidratos de carbono o grasas es casi más perjudicial  que no desayunar. Comenzar el día con un tazón de cereales, por ejemplo, que tiene mucho azúcar, dará lugar a niveles de azúcar elevados en la sangre, creando una sensación de hambre en poco tiempo.

Opciones que supuestamente son más sanas como la granola o las barras de cereales, tienen el mismo efecto en realidad. La inclusión de carnes procesadas, como salchichas o panceta, aumenta el riesgo de elevar el colesterol, así que tampoco es recomendable.

MITO 2: Un gran desayuno ayuda a perder peso.

Varios estudios presentados en el pasado, demostraban que el desayuno era una buena manera de ayudar a perder o mantener el peso. Sin embargo, estudios más recientes no han podido establecer una relación causa-efecto entre los dos. Así que no te agobies con ello.

MIO 3:¿El desayuno es esencial y todos debemos tomarlo.

¿Es realmente el desayuno la comida más importante? Depende. No hay una fórmula perfecta o soluciones iguales para todos. Las preferencias personales son importantes – no todo el mundo quiere o puede comer nada más empezar la mañana. Si el desayuno te hace sentir demasiado lleno o sin energía, probablemente no es una buena idea.

En el libro “Don´t Lose Your Mind, Los Your Weight”, la nutricionista Rujuta Diwekar sostiene que debemos comer pequeñas porciones de comida cada 2/2,5 horas, para incrementar la quema de grasa. Otra opción es el ayuno intermitente – no tomar el desayuno y hacer solamente dos comidas al día -. Hay alternativas diferentes para cada persona. Todo con moderación.

En un mundo donde la obesidad está aumentando y las enfermedades relacionadas con el estilo de vida aparecen cada vez más, la moderación y el sentido común son lo más importante. Prestar demasiada atención a una de las comidas puede resultar en una pérdida de peso para algunas personas en el corto plazo, pero no será algo sostenible.

La salud y el bienestar dependen de la combinación de varios factores – averigua cuál es el más adecuado para ti, consulta a tu médico y presta atención a los siguientes puntos:

*Lo que comes: ¿frutas, verduras, alimentos procesados? Ten en cuenta la proporción de macronutrientes (hidratos de carbono, proteínas, grasas) que comes a diario.

*¿Con qué frecuencia comes?: prueba a cambiar el número de veces que comes y el tamaño de las porciones para averiguar lo que te funciona mejor a ti.

*¿Estás comiendo una cantidad suficiente de micronutrientes (minerales y vitaminas)?

*¿Haces ejercicio? ¿Cuánto? Si no lo haces, debes comenzar tan pronto como sea posible.

Ya sea que prefieras tomar el desayuno o no, la elección es tuya. Si quieres un cuerpo y un estilo de vida saludable, la clave es la moderación en todas las comidas el día, hacer ejercicio regularmente y tener conciencia con la forma en la que te cuidas.

Hasta el próximo día, siempre con Lunch&Dinner.